Tras la muerte de Arnaud los viejos cuervos tuvieron que huir hacia el Sur perseguidos por sus nuevos hermanos los cuales en realidad no eran más que soldados que habían jurado por un sueldo o por ideales muy distintos a los suyos. Acusados de asesinato y traición hacia Lordaeron (o lo que quedaba de ella más bien) no fue fácil abrirse paso.
Sin Arnaud para comandarles los nuevos Cuervos se dispersaron pasado un tiempo. En Trabalomas y Trisifal con el tiempo se hablaría de la bondad de Arnaud y de la traición de sus más leales.
Pero lejos de distanciarse o suponer un obstáculo la nueva situación hermano aun más a los viejos Cuervos, aquellos que habían jurado y unido sus vidas por firme convicción. En este largo periplo de norte a sur el grupo fue estrechando aun más sus vínculos y comenzó a tener una perspectiva más global del mundo en el que vivían, su juramento podía aplicarse perfectamente a este inmenso mundo como se había aplicado en la defensa de Lordaeron. Los Cuervos se adaptaron a la nueva situación sin Arnaud como guía y líder sin embargo había un problema, sabían que necesitaban jerarquía militar para ciertas ocasiones pero ninguno deseaba tomar el antiguo puesto de Arnaud, durante un tiempo fue algo que dificulto el avance de los Cuervos, pero la suerte en este caso les dio un empujón.
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