Los meses pasaron y los lazos del grupo y las diferentes formas de hacer se perfilarían más tarde como lo que serían las futuras tradiciones del grupo. Desde el desprecio a los que desertaban a como lidiar con aquellos que les había traicionado o que hacer con aquellos que sentían que no podían continuar en la brecha. Arnaud por aquel entonces solía tomar las decisiones que el resto acataba sin más.
En sus primeros años los Cuervos centraron su lucha en Lordaeron, ayudando a asegurar los pocos lugares libres del Azote como refugios relativamente seguros y tratando de aumentar su número, Arnaud parecía obsesionado con esto último cosa que no complacía a los primeros hermanos que juraron pues les parecía que los nuevos hermanos no tenían un grado de compromiso a su nivel, pero había demasiado por hacer así y todos confiaban en Arnaud.
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