El grupo despertó de la extraña ensoñación que el bosque había producido en sus mentes para descubrir que estaban rodeados. Criaturas draconicas de una brillante piel verde comenzaba a rodearles, el grupo cerro filas y comenzó a retrocer a toda velocidad, pero ya era demasiado tarde.
El suelo comenzó a temblar ante la carga y el peso de las enormes criaturas a la carrera, solo la pericia y la cobertura de los arboles salvo a los Cuervos en el primer embate aunque dos Hermanos cayeron ante las potentes armas de las criaturas. El combate se convirtió en una cacería y una lucha por la supervivencia donde los Cuervos no tenían opción de victoria ni de salvación ya que el propio bosque parecía tornarse contra ellos, enzarzando sus piernas al suelo y cambiando los caminos que antes habían tomado.
Reagrupados, fatigados y heridos los Cuervos se prepararon para su última batalla a sabiendas que la huida no era una opción.
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