martes, 8 de noviembre de 2011
Capítulo Octavo: Loba y Negro
Firmes y resueltos los Hermanos se prepararon para su última batalla, las criaturas volvieron a la carga dispuestas a la matanza, todo parecía sucederse como una macabra obra de teatro, lenta y con un guión claro que anunciaba su final, hasta que un grito agudo se elevo en la noche. Una sombra cayo sobre el lomo de una de las criaturas como un oscuro jinete, otra sombra negra apareció a un flanco de las criaturas, la oscura jinete comenzó a descargar sus dagas contra los flancos del animal, la otra sombra mucho más corpulenta atacaba en una macabra danza haciendo girar y moverse su espada negra con una habilidad asombrosa. Confusos los Hermanos cargaron para unirse al combate, las criaturas dracónicas se replegaron ante la furia y confusión quedando solos ante sus extraños salvadores, dos elfos de la noche, el de la gran espada era un varón de increible corpulencia y mirada siniestra de piel oscura y que recordaba a los Hermanos a los sirvientes del Azote. La elfa era todo lo contrario, pálida y de cuerpo atlético, sus dagas goteaban la sangre verde dracónica, su mirada y su rostro no ocultaban una naturaleza salvaje he imprevisible. El elfo hablo primero, "no tardarán en volver si quereis vivir una noche más seguirnos os llevaremos de nuevo al Bosque del Ocaso". No sin recelo el grupo se movió tras ellos, avanzaron rápidos con los dragones al acecho. Sería la primera y última vez que la axfisiante visión del Bosque del Ocaso les tranquilizaría el hermoso pero mortal bosque quedaba atrás y parecía que volvían a estar a salvo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario