viernes, 4 de noviembre de 2011

Capitulo primero, Luz en la Oscuridad.

El día no suponía ningún alivio pero la noche era aun peor, en ella las fuerzas del azote podían beneficiarse de los mermados sentidos de aquellos que acosaban y cazaban desde hacía ya tres días. El grupo formado por supervivientes de Ciudad Capital y algunos pocos que habían encontrado por el camino avanzaba a duras penas por los bosques de Trisifal, muchos habían muerto víctimas de la Plaga o de los colmillos y garras de las bestias del Azote. Otros habían decidido abandonar el lento grupo y a su lider, Arnaud el Alto, novicio de la Mano de Plata y tercer hijo del Señor de Molino Ambar, el cual se negaba a dejar a heridos, niños o ancianos a su suerte, Arnaud incluso no había dudado en dar muerte a dos hombres por atreverse a discutir su decisión, tras ello y ante el asombro de los presentes escupió a los cadaveres de los hombres y sentenció, "juntos caeremos, unidos moriremos", desde aquel día y salvo por los que escapaban en silencio nadie volvió a recriminar ni las decisiones ni el liderazgo de Arnaud.

Pero la noche siempre llegaba y el miedo del día daba paso al terror, no había descanso en la noche solo de día se atrevían a descansar unas pocas horas. A duras penas el grupo avanzaba por los bosques de Trisifal, esa noche como las anteriores y las que estarían por venir se cobraron su precio en vidas. Fueron pocos los que sobrevivieron pero la mermada caravana llegó a Molino Ambar donde comenzaban a llegar más refugiados, pero Arnaud como otros tantos seguían pensando en el camino, en el horror pero también en el futuro. Comenzó a visitar las diferentes tiendas improvisadas, las hogueras donde la gente se agrupaba en busca de un poco de calor y compañía, allí comenzo a buscar a aquellos dispuestos a aquello que él estaba dispuesto.

El primer Juramento se hizo en los fríos y oscuros bosques de Trisifal, pocos, muy pocos fueron los llamados por Arnaud pues aunque muchos no tenían más opción que la de la supervivencia y lucha contra el azote no tenían aquello que Arnaud buscaba. En ese primer juramento a la luz mortecina del anochecer solo hubo palabras y ninguna alegría. Los primeros (Cuervos) vistieron sus tabardos completamente negros y comenzaron su eterna guardia y lucha en el mundo, pocos de los que juraron ese día y que tuvieron que enfrentar las horas más duras del Azote siguen aun con vida, incluido Arnaud.

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